La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido en el mundo del crimen organizado como “El Mencho”, marcó un nuevo capítulo en la lucha del Estado mexicano contra los grandes cárteles de la droga. El líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) falleció el pasado 22 de febrero tras un intenso enfrentamiento con fuerzas de seguridad federales en el estado de Jalisco, en un operativo que se extendió durante varias horas.
El procedimiento fue llevado adelante por efectivos de la Guardia Nacional y otras agencias de seguridad que venían siguiendo desde hacía tiempo los movimientos del capo. Según trascendió, la localización del narcotraficante fue posible luego de rastrear a una mujer de su entorno cercano, lo que permitió identificar la cabaña en la que se encontraba pasando unos días en la zona turística de Tapalpa.
Un imperio criminal valuado en miles de millones
Con la caída de Oseguera se abre un interrogante sobre el futuro del CJNG, considerado una de las organizaciones criminales más poderosas de México junto al Cártel de Sinaloa. Durante más de una década, el grupo consolidó una estructura internacional dedicada al tráfico de drogas, pero también a otras actividades ilegales.
Diversos organismos de investigación estimaron que las empresas y estructuras financieras ligadas al CJNG llegaron a manejar activos cercanos a 50.000 millones de dólares, una cifra que refleja la magnitud del imperio que el cartel construyó en pocos años.
En cuanto a la fortuna personal de “El Mencho”, investigadores estadounidenses calcularon que podría haber acumulado entre 500 y 1.000 millones de dólares, producto del control de rutas de narcotráfico y de la expansión hacia otros negocios ilícitos.
El crecimiento del CJNG
El ascenso del CJNG se produjo en medio de la fragmentación de otros grupos criminales en México. Aprovechando ese contexto, la organización logró expandirse rápidamente y ganar presencia en varias regiones del país, además de extender su influencia hacia mercados internacionales.
El cartel no solo se concentró en el tráfico de estupefacientes. Con el paso de los años diversificó sus operaciones hacia actividades como la extorsión, el robo de combustibles, el fraude financiero y la trata de personas, lo que le permitió sostener un flujo constante de recursos.
De policía a uno de los capos más buscados
Antes de convertirse en uno de los criminales más buscados de México, Oseguera había tenido un pasado muy distinto. En su juventud trabajó como policía estatal en Jalisco y también pasó por el sistema penitenciario de Estados Unidos.
Tras regresar a México, aprovechó el debilitamiento del Cártel del Milenio para fundar, en 2009, el CJNG. Desde entonces lideró una expansión violenta que lo posicionó como uno de los nombres más influyentes del narcotráfico en el continente.
La muerte de “El Mencho” deja un escenario incierto dentro del CJNG. Analistas en seguridad advierten que la desaparición de su líder podría desencadenar disputas internas por el control de la organización o, por el contrario, provocar una reconfiguración del mapa criminal en México.